Estrenada
en el auditorio de la
Facultad de Psicología de la UBA allá por 1995, Criminal ya jugaba con los géneros preanunciando la marca de autor
Daulte. Un policial, una comedia, un melodrama; así se definía esta pieza que
tomando al psicoanálisis como motor, indagaba sobre la derrota de las verdades
o lo que es lo mismo, sobra la victoria de los puntos de vista encontrados.
Desde
aquel entonces a este presente, Criminal
se ha representado en múltiples oportunidades y Javier Daulte se ha consagrado
como una institución dentro del campo teatral tanto en nuestro país como en el
exterior. Eso no intimó a Marcelo Velásquez, responsable de una nueva puesta, ahora
en el espacio teatral Del Borde.
Velázquez,
hace interactuar a los cuatro protagonistas del drama -un matrimonio y sus
respectivos psicoanalistas- en un mismo espacio, y en una especie de montaje
alternado, las sesiones de Carlos y de Diana se van sucediendo para brindarle
información al espectador. Celos, infidelidades y un posible asesinato, son los
tópicos que desfilan por un diván compartido y que hacen transitar a la pieza
por los carriles del suspenso. Hasta el final, en que “las verdades” salen a la
luz y el orden se recompone, al menos para el matrimonio que desató el
conflicto. Lo que queda flotando al ver al matrimonio feliz y a sus respectivos
analistas desvastados, es si acaso no sea cierto aquello que el fin del
análisis es volvernos más egoístas.
Ironías
textuales mediante y con buenas actuaciones, la compañía de teatro La muda
rescata un clásico contemporáneo y lo recrea más que acertadamente.
Tarea
nada sencilla cuando los textos (y sus autores) se han vuelto auráticos.