A la hora de plasmar
un musical muchos elementos son lo que se tiene en cuenta, y en ocasiones la
pluralidad de estos o su mal manejo atentan contra lo fundamental en cualquier
producto teatral: una historia que contar.
Los lunes y martes en
la sala Astor Piazzolla del Teatro Auditoriun de Mar del Plata y los fines de
semana en la sala Picadilly de Buenos Aires se presenta la reposición de un
musical que fue bisagra dentro de la historia del género en nuestro país y del
cual nacieron varios hijos y muchas imitaciones. “Arráncame la vida” tiene como
mérito mayor una idea plasmada de manera magistral desde el libro y desde lo que
se quiere contar y como se lo cuenta.
Sobre el escenario no
hay escenografías costosas, ni cuerpo de baile. Menos aún orquesta numerosa ni
tecnología de última generación. En Arráncame la vida hay solo un sillón, una
luna y tres músicos. Están ella, el y una gran historia de amor contada y
cantada con un nivel supremo de profesionalismo y entrega.
Una simple anécdota.
Una pareja y cuatro momentos de esa relación. La ruptura de la misma, la alegría
primera por esa libertad recuperada, la angustia por la soledad que acompaña a
esa libertad y el anhelo por recuperar a ese amor que se dejo libre. Simple y
sin mayores pretensiones que relatar momentos de la vida de una pareja, Arráncame
la vida es una creación de Chico Novarro y Betty Gambartes que conmovió a más
de una generación y que sigue vigente y manteniendo la misma fuerza que en su
origen.
De la mano de grandes
partituras del cancionero romántico universal, Novarro hilvana canciones o
trozos de ellas para poner en boca y voz de los protagonistas sentimientos
encontrados, ilusiones, amores contrariados y la esperanza del amor en la
pareja.
En los más de 60
minutos que dura el espectáculo cientos de canciones y melodías invaden el
teatro, provocando en la audiencia recuerdos, nostalgias y un clima de comunión
entre los protagonistas y la platea que va desde el silencio más profundo y
solemne en los momentos de tensión dramática hasta el júbilo total con coros,
palmas y bailes desde las butacas. Este clima es producto de la historia en sí
y de los protagonistas que la relatan. En esta oportunidad, Juan Darthes y
Cecilia Milone dan vida a estas criaturas en plena crisis y lo hacen
anteponiendo a sus dotes vocales, su histrionismo y capacidad interpretativa.
Si bien ambos son reconocidos cantantes, en Arráncame la vida lo plausible y
elogiable es la fuerza interpretativa con la que dotan a sus criaturas. Cada
tema, cada frase es interpretada de manera precisa, con pasión en lo que dicen
y cantan, luciéndose en particular Milone en una conmovedora creación de “Acompañada
y Sola” y Darthes en cada oportunidad donde el tango se hace presente.
Con una ajustada y
minimalista puesta en escena de Pablo Novak, Arráncame la vida es una excelente
oportunidad de acceder nuevamente a un pequeño gran musical argentino, potenciado
por las actuaciones de dos grandes exponentes del musical argentino y donde se
demuestra que al momento de montar un musical, lo poco sobre un escenario es
mucho, ayudando a que la historia llegue de manera potente a la audiencia